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LOS EXITOSOS PELLS
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viernes, 9 de enero de 2009

Mike Amigorena


Dice que Francis Ford Coppola es "un cero", que no le gusta leer y que si le gusta "hacer nada" y disfrazarse de mujer para interpretar covers de los 80 con su banda. Excéntrico y provocador, la nueva cara de la comedia argentina explica por qué elige ser libre.

Todas las personas a las que les conte que le había hecho una entrevista a Mike Amigorena me hicieron la misma pregunta: "¿Es gay?". Me sorprendió la insistencia, porque yo nunca había pensado que su sexualidad fuera tema de debate. Pero después caí en la cuenta de que Mike interpreta muy convincentemente a un gay en televisión. En realidad, es bastante más complejo que eso: en Los exitosos Pells, el actor Mike Amigorena interpreta al actor Gonzalo que a su vez tiene que hacerse pasar por el conductor de noticiero y gay Martín Pells, que mantiene la fachada de un matrimonio heterosexual con Sol (Carla Peterson).

Esta cascada de representaciones dentro de representaciones, como cajas chinas, lleva a pensar que la tira escrita por Raquel Feldman y Alejandro Maci nos habla del juego entre la apariencia y la verdad, de cómo, en especial en los medios, la "realidad" se disuelve tras infinitas capas de representación, de cómo la representación y la "realidad" finalmente son fichas intercambiables. Hoy, lo que muestra la tele, en particular los noticieros, es la "realidad". Si se exhibe un crimen todos los días, se concluye que hay más inseguridad. Si se anuncia una corrida bancaria, en efecto, hay quien sale corriendo a comprar dólares o a buscar sus depósitos. La barrera entre la ficción y la no ficción se vuelve borrosa, en especial cuando la no ficción –¿los noticieros?– usa los mismos elementos –suspenso, música tenebrosa, golpes de efecto– que la ficción. Dado el lugar que le damos a la televisión en nuestra vida y el lugar que le da la televisión a la televisión misma, ficción y no ficción, representación y realidad, confunden sus límites y se mezclan irremediablemente.

La pregunta sobre la sexualidad de Mike no hace más que confirmar esta hipótesis: "Representa a un gay... ¿no será?". De esa confusión voluntaria y perversa que provoca la tele es de lo que nos habla, en tono de comedia de enredos, Los exitosos Pells.

Mike, sin embargo, tiene otra lectura: "La tira es una gran metáfora acerca de la elección. Cuando uno elige algo, lo que sea, tener un hijo, una mujer, una profesión, un amigo, también elige una cárcel, siempre. La elección está acompañada de un padecimiento. Gonzalo, por elegir salir de la miseria y que la gente lo reconozca, se mete en una cárcel. Martín Pells, por sostener su hipocresía, su pedantería, esa vida inescrupulosa, también termina en un lugar incómodo".

La comodidad es importante para Mike, pero no en el sentido del confort, sino en el de no ubicarse en posiciones que lo obliguen a tener compromisos u obligaciones. En consonancia con su interpretación de Los Pells, Mike elige una vida con la menor cantidad de cárceles posibles: "Fuera del trabajo no hago nada, nada, y eso significa no hacer planes. En cada momento decido qué me gustaría hacer. Si quiero ir a comer, voy. Después de comer, me junto con amigos. O me voy a mi casa. No quiero tener compromisos, ni planificar. Eso es para mí no hacer nada".

BRANDO En las relaciones amorosas, ¿cómo funciona esa negación al compromiso?
AMIGORENA En ese terreno se complica. Yo vengo de una separación tras tres años de relación. Cada pareja es un aprendizaje. No podemos ir contra la naturaleza: la mujer junta y el hombre dispersa. Voy a caer de nuevo, ya veré qué hago en ese momento. A veces hay que ceder, pero siempre en el plano de la afinidad. No soy partidario de tener que hacer no sé qué sacrificio por estar con otro. La vida es corta. No me imagino pasarme todo el día grabando y después tener que ir a comer a la casa de los viejos de mi novia. Al no gustarme hacer nada, para mí todo es un esfuerzo: la sonrisa, el comentario...

BRANDO Esa actitud tan centrada en tus necesidades, ¿no hace muy difícil cualquier vínculo?
AMIGORENA La consecuencia del egoísmo es la soledad. En el caso de que yo me quedara solo, sufriré, claro, pero también lo aceptaré porque es la vida que elegí.

Las opiniones de Mike Amigorena son, por lo menos, inesperadas. A diferencia de otros actores surgidos, como él, del teatro off y el trabajo con directores prestigiosos, Mike no reivindica influencias culturales, el trabajo intelectual o la formación académica. Pero su postura no es el típico antiintelectualismo de los llamados actores "populares", que defienden "la escuela de la vida y la experiencia", sino algo mucho más políticamente incorrecto y difícil de reivindicar: desinterés. "No leo nada. No me gusta leer. Me olvido de lo que leí, por lo tanto, tengo que releer. No me satisface la literatura. Sé que es una locura. Elena Tasisto me dijo: «Sos actor, tenés que leer». Pero no me funciona. Y lo que me estoy perdiendo, que es un mundo, creo que puedo vivir sin él. Ni siquiera leo los libros de la tira. No los leo. Vos me das cualquier cosa para leer y no la leo."

BRANDO ¿O sea que buena parte de lo que decís en Los Pells es improvisado?
AMIGORENA Buena parte. Cuando tengo que pasar información importante sí respeto el libro. Pero me fascina improvisar. Respeto el pie, pero si improvisamos, la escena está más viva.

BRANDO No leés, ¿vas al cine o al teatro?
AMIGORENA No me gusta ir al teatro. Ayer fui a ver una obra, por ejemplo, y me quería ir a los diez minutos. Me empiezo a incomodar. Tengo 36 años, no creo que cambie. La información la saco del sentido común. Pero pasa el tiempo y veo que soy feliz así, entonces, ¿por qué forzar algo que no me gustó nunca? Estamos hablando de que soy así desde chico.

Amigorena nació en Maipú, Mendoza, en 1972. Recibió el nombre Michael porque era el favorito de su madre, una profesora de inglés de ascendencia italiana. Su padre era hijo de vascos y se dedicó a la enología hasta su retiro. Aunque tiene dos hermanas mayores, Graciela y Lilet, cuando era chico pasaba casi todo su tiempo solo. No fue buen alumno. Repitió tres veces de año porque no le gustaba estudiar. "El colegio, para mí, fue un gran padecimiento. Vivía mintiendo. No iba, tenía que falsificar todo: un estrés. Y mis viejos sufrían y gastaban guita en profesores. Yo ya sabía a los 15 años que el estudio no era para mí, con la misma seguridad de ahora."

En esa epoca, Mike vivía en una gran casa con parque y árboles, donde se la pasaba conversando con personajes imaginarios. "Tenía amigos, pero al principio estuve solo todo el tiempo. Al estar solo empezás a descubrir lo que tenés. Siempre tuve un vínculo con la música, siempre me gustó. Entonces, imitaba la trompeta, los sonidos, y quería cantar como los tipos a los que escuchaba. Me acuerdo de que escuchaba mucho a Phil Collins, Genesis, Kraftwerk, los Beatles."

BRANDO ¿Y a Kraftwerk, en Maipú, de dónde lo sacaste?
AMIGORENA Kraftwerk, me acuerdo, era una cosa que nadie podía escuchar. Siempre me gustó la música electrónica. Siempre, desde muy chiquito... Veía en la tapa del disco a cuatro tipos como robots... ¿Y esto qué es? ¿Música por computadoras? A ver...

BRANDO ¿Tenías amigos por afinidades musicales?
AMIGORENA Muy pocos. Mis amigos eran más del barrio, bici-cross, fútbol, tenis en la calle, escondidas en la plaza. Mucho bici-cross. Y cuando estaba solo, mucha radio, escuchaba mucha radio y casetes. Con los casetes siempre me imaginaba cantando, que es lo que hago en Ambulancia (su banda). En definitiva, soy lo que siempre fui. Ahora se ve, se está mostrando. No es que de pronto me transformé. Siempre fui el mismo, ahora que estoy de moda y cuando era un gusano.

Hace dos años, Mike se juntó con un grupo de amigos –entre los que se encuentran la actriz Muriel Santa Ana, Víctor Malagrino, Mariano Torre y varios más– y formó Ambulancia, un grupo de no-músicos –a excepción de Malagrino– que hace covers a contracorriente de algunos himnos de generaciones o, al menos, de canciones hiperconocidas. Son particularmente memorables las versiones a lo Spinetta-Jade de "Raquel", de Los Decadentes, el rap "Me olvidé de vivir" (Julio Iglesias) y la chacarera "De do do do de da da da", según el tema de The Police. En cada show, Mike se viste como una azafata o institutriz glam, con un maquillaje de brillos y espejos que le cubre la mitad de la cara, y se hace cargo, con gran eficacia, de la voz principal. "A todos nos gusta la música, a mí me fascina cantar. Los chicos tocan de oído, la guitarra, la batería, el teclado. Un día empezamos a sacar los temas que nos gustaban, cantábamos las canciones que cada uno quería de los 80 y después empezamos a reversionarlas: nos quedábamos con la letra y le poníamos una música distinta."

BRANDO En el escenario salís de mujer, con un maquillaje muy elaborado, ¿te gusta producirte mucho, el brillo, la ropa?
AMIGORENA Sí. En principio, el personaje había sido una azafata, pero devino en esto. De una azafata a una institutriz, una especie de novicia rebelde. Después se incorporó el maquillaje. Y sí, me encanta la ropa elegante. Puedo estar ciruja, pero me gusta la ropa. Me considero una persona elegante. Con mi estilo, por ahí es acertado, por ahí, no. Pero conservo la elegancia, es algo a lo que apunto.

BRANDO ¿Sabés de moda, de diseñadores?
AMIGORENA No, pero confío en mi intuición y en gente que me aconseja, como Pablo Ramírez o Jessica Trosman. No doy vueltas. Si algo me gusta, me lo pongo. Me gusta provocar, también, hay una parte de mí que es provocadora y eso se refleja en cómo me visto.

Su participación en Los exitosos Pells demostró que Amigorena no sólo es uno de los actores más dotados de su generación, sino que también es distinto de todos. Acaso en la tradición del mimo, de los cómicos del cine mudo y, un poco más acá, en la de los grandes actores cómicos norteamericanos, como Jim Carrey, Steve Martin o Kevin Kline, Mike es de los pocos actores argentinos que usan su cuerpo como un instrumento para hacer humor. Su interpretación es, sobre todo, física. Mike se diluye en sus personajes y parece inventarlos desde cero: cada uno tiene un repertorio de gestos, una forma de caminar, una forma de mirar y hasta una voz diferente. "Los personajes salen de imágenes que se forman en mi mente: todo lo que pasa en Los Pells son imágenes. Es lo mismo que hacía cuando era chico. Me imaginaba lo que iba a hacer, lo veía y después trataba de reproducirlo."

BRANDO Aunque decís que siempre hiciste lo mismo, desde chico hubo un aprendizaje y una formación en tu carrera.
AMIGORENA Sí, cuando vine de Mendoza, a los 19 años, empecé tarde a estudiar teatro porque creí que era la forma en que me iban a ver y me iban a llamar. Y nada más lejos de eso. No solamente no me llamaban, sino que me daba cuenta de que no estaba haciendo las cosas bien. A los 19 años no podés ser buen actor, no podés ser nada, a menos que seas un iluminado.

BRANDO ¿Aprendiste algo útil en las escuelas de teatro?
AMIGORENA Creo que estudiar me ablandó, pero fue más el contacto de los compañeros lo que me sirvió, más que con el maestro. No idealizo a nadie, no tengo maestros. Yo fui mi maestro. De a poco fui descubriendo las cosas que tenía y las que no.

BRANDO ¿Sentís que sos un actor distinto por esta cosa de haberte formado a vos mismo?
AMIGORENA No quiero quedar como un omnipotente, porque hay quinientas cosas que no tengo y por ahí no las tendré nunca. Al no leer, ahí hay una limitación, pero puedo convivir con ella. Sí considero que ya tengo una madurez, un camino recorrido, mucho trabajo. Siempre quise ser un actor, un músico. Me vine de Mendoza hace diecisiete años para esto. Entonces, todo lo que se está dando es, de alguna manera, lo que yo vine construyendo, ladrillo a ladrillo, hasta que terminé la casa. Me parece que la capacidad actoral que uno tiene va de acuerdo con la vida carreteada.

BRANDO ¿No tiene también que ver con el talento, con algo que uno recibe?
AMIGORENA Sí, pero el talento hay que desarrollarlo. Yo no lo pude hacer más temprano. Sí, lo hacía, pero no lo podía mostrar. No me salía, me taraba, no sabía cómo. Actuar bien es muy difícil, nadie actúa, de a ratos te sale. Es muy difícil. El trabajo del actor o el del ser humano es, a través de la no planificación, ir viviendo y sacando, bueno, en mi caso, la intuición, veo qué hago en el momento en que suceden los acontecimientos. Ese camino hace que tengas que hablar más, que te relaciones con más gente, que te sueltes, que se te dé la posibilidad, en algún momento, de llamar la atención de alguien.

Exactamente eso fue lo que sucedió con Francis Coppola, que fue a ver a Mike a una representación de El niño argentino, la obra escrita y dirigida por Mauricio Kartun que Amigorena protagonizó hasta el año pasado y por la que ganó premios ACE y Clarín. Tras la representación, Coppola lo convocó para actuar en Tetro, la película autofinanciada que el realizador de El Padrino registró en Buenos Aires con un elenco que combinaba actores locales con figuras internacionales. A pesar de la experiencia del realizador y la buena disposición de los actores locales por la oportunidad que se les presentaba, al parecer la filmación fue problemática. Mike fue el primero en romper el silencio y hablar sobre el maltrato que sufrieron los actores. "Ahora está todo bien, lo que pasa es que no dejo de pensar en que podría haber sido otra cosa. Hubo muchos problemas con la producción. Coppola se puso a escatimar. Una cosa es que lo hagan acá, y que vengan de frente y te digan: «Che, vamos a hacer una peli, no hay guita», y seguramente lo haga como hice quinientas. Pero con un millonario, que venga y no te pague... No sé si fue él, pero su producción fue poco seria. La verdad es que Coppola no me impresionó mucho, sobre todo porque yo venía de la experiencia de trabajar con un director como Mauricio Kartun. Coppola, para mí, fue un cero al as."

BRANDO ¿Viste algo de la película?
AMIGORENA Sí, no la vi terminada, hice un doblaje hace poco y vi mis partes, que me gustaron mucho. Espero que me sorprenda. Pero ni en pedo me hago los rulos con eso, ya está. Me comí muchos palos. Fui muy crédulo. Fui confiado y me decepcioné. En la vida tenés que dejar que te sorprendan. Por algo no planifico, porque si no planificás, no hay desesperanza. Te imaginarás que hay una parte de mí que dice: "Quiero ganar un Oscar", pero voy de a poco con eso. No voy a empujar algo que no soy, no soy un ambicioso desmedido. Que me sorprenda, que me haga viajar, una presentación en un festival, que venga un director y me diga: "Te vi en Tetro y quisiera trabajar con vos". Por ahora, me conformo con eso.

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