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LOS EXITOSOS PELLS
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sábado, 14 de febrero de 2009

Andrea Bonelli, la mala de los exitosos pells: “Me imaginé que la gente me iba a odiar”

Interpreta a la sexy e inescrupulosa Amanda, villana de la tira y, paradójicamente, uno de sus personajes más queridos. Piropos masculinos, mujeres que van al frente, poder y elegancia
Son zapatos, de colores distintos y de tacos bien altos, lo primero que uno ve cuando pisa el camarín que le ha tocado a Andrea Bonelli en los estudios de Endemol donde se graban Los exitosos Pells, la comedia nocturna que se ha convertido en uno de los puntales del reinado de Telefe en este verano de rating escaso. Bonelli es Amanda, la ambiciosa mano derecha de Franco Andrada –dueño del canal de noticias donde transcurre la mayor parte de la trama– y es también una mujer con las cosas muy claras en su aspecto profesional e incógnitas mayúsculas en el ámbito personal: cuesta imaginársela enamorada y ni siquiera su hijo, única arista de su vida privada que hasta ahora asomó para develar el misterio sobre su costado más íntimo, logra descongelar el témpano de hielo que vive en ella. Son muchos zapatos de tacos bien altos y su existencia en ese camarín no es caprichosa: “Insistí mucho para conseguir que el personaje se vistiera de esta manera. Por cómo está planteada la estructura del programa (de la historia personal de Amanda no sabemos casi nada), yo necesitaba tener un lugar muy fuerte de donde agarrarme, y eso tuvo que ver con su aspecto: fui bastante intransigente con la gente de vestuario para que Amanda siempre estuviera vestida de una determinada manera. Y eso se debe ver, porque muchas mujeres me hablan de la ropa del personaje”.

–¿Y los hombres de qué te hablan? Amanda tiene un sex appeal que ni la Chichita de Los Roldán ni Mariana de Amo de casa tenían.

–(Risas) Supongo que lo sexy del personaje tiene que ver con eso mismo: con el estilo de ropa que usa y también con el poder que tiene. No es habitual ver a una mujer con ese aspecto físico manejando un lugar de poder y haciéndolo desde la agresión, desde un lugar de cierta violencia. En general, las mujeres encaramos las situaciones desde otro lugar, no vamos tan al frente. O quizá las mujeres que van al frente como ella no se visten de esa manera. O tienen otros modos. Me imagino que la clave del atractivo está en esa conjunción: su poder y su elegancia.

–¿Has recibido piropos?

–Por suerte siempre me tratan con mucho respeto. Pero hay quienes tiran barbaridades, sí. De todas maneras, supongo que ésos son los que no me tendrían respeto ni ahora ni nunca, sea cual sea el personaje.

–¿En quién está inspirada Amanda? ¿Hay personajes así en la industria televisiva?

–Yo no los conozco. De verdad. Nunca me ha tocado conocerlos. Y creo que si hay personajes así, en general están más encubiertos, debajo de una cara más simpática, más agradable. Y a Amanda no le interesa aparentar nada, no quiere disimular lo que es. Es una mina que dice lo que quiere cuando quiere y no tiene ningún problema; no busca que la quieran. Pero no me inspiré en nadie conocido. Y si así fuera, ¿pensás que te lo diría?

Sucede algo raro con la villana de Bonelli: aún con esa avaricia y su falta de escrúpulos a cuestas, la calle –esa entelequia que sirve para averiguar el nivel de popularidad de un personaje– está con ella. “¡Es un personaje muy querido! Provocó aceptación y tiene seguidores. Yo no pensé que iba a pasar esto, incluso tuve un poco de miedo porque ésta es mi primera mala. Y en la televisión a una suele pasarle que quiere ser querida, o busca ser un poco heroína, generar la identificación de la gente. Y yo me imaginé que me iban a odiar.”

–¿Extrañás a tus personajes cuando termina un ciclo?

–Para nada. Los entierro enseguida y no me gustaría quedarme pegada a ninguno, aunque a veces siento que no voy a poder: tuve mucho miedo con Los Roldán, porque era tremendo el éxito de ese programa, un éxito de no poder salir a la calle. La gente me hablaba del personaje y como si yo fuera el personaje, y yo pensaba: “¡Dios mío! ¿Cómo hago para no ser Chichita for ever?”. Pero pasó. Y con Amanda pasará lo mismo, supongo: trataré de pasar a otra cosa inmediatamente.

–Considerarás que es una suerte, entonces, que no haya segunda temporada de los Pells...

–(Risas) Que conste que eso lo dijiste vos, ¿eh? Pero coincido: lo bueno, si breve, mucho mejor.

Sobre la competencia y el rating

–Amanda da su vida por el éxito, ¿a vos te preocupa el buen rating de Valientes?

–Este año no estuve muy pendiente del rating porque me propuse no estarlo; uno aprende que no depende ni del equipo creativo ni de los actores, ni de lo bueno o malo que pueda ser un programa. El éxito depende de un montón de circunstancias. En este caso, yo creo que Los Pells es un buen programa y que, además, funciona. De cualquier manera, al día siguiente de que empezara Valientes, pregunté cómo habíamos ido (risas). Y estuve haciendo zapping entre los dos programas. Pero no me interesa estar al tanto porque quiera saber cuál de los dos es mejor sino porque quiero saber qué pasa en la ficción en general. Pol-Ka me parece una buena productora que ha hecho buenas ficciones y me interesa que las haga y las siga haciendo: yo quiero trabajar en buenos programas, con buenos libros y muy bien hechos.

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